CA – Coastal Commission Order to Homeowners to Remove Seawall and Pay $1 Million Fine Upheld

The Court of Appeal upheld a Coastal Commission cease-and-desist order requiring demolition of a seawall and payment of a $1 million penalty by homeowners who performed major reconstruction on their coastal home without notifying the Coastal Commission. 11 Lagunita, LLC v. California Coastal Commission, No. G058436 (4th Dist., Dec. 18, 2020).

In 2015, the Coastal Commission issued a Coastal Development Permit allowing reinforcement of an existing seawall at the base of a 1950’s era Laguna Beach home. The CDP contained a condition stating that the permit would expire and the seawall would have to be removed if the home were “redeveloped in a manner that constitutes new development.” It also provided that questions of intent or interpretation of any condition would be resolved by the Executive Director or the Commission.

In 2016, subsequent owners reinforced the seawall and commenced a significant remodel of the home. The project included demolition of all exterior walls down to the studs, removal and replacement of roofing materials, and reinforcement of the entire framing system. The owners obtained building permits from the city, but did not notify or seek permits from the Coastal Commission.

When Commission staff learned of the work, they sent an enforcement violation letter alleging that new development was occurring on the property in violation of the conditions of the 2015 CDP. The notice stated that the owners would need to apply to the Commission either to remove the seawall or to modify the permit, and asked that all work on the home cease until that occurred. After the owners refused to halt the project, staff initiated cease-and-desist proceedings before the full Commission. Following a lengthy public hearing, the Commission voted unanimously to issue a cease-and-desist order requiring the owners to remove the seawall and imposed a $1 million administrative penalty.

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¿Y después qué? Zona costera: ¿Cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?

 

La falta de incentivos para la conservación, un mal entendimiento de la zona costera, junto con una planificación que tiene muchos traslapes en su gobernanza y no contiene variables de bienestar hacia la población, han provocado un intenso deterioro a lo largo de la costa de Chile. Ante este escenario, en el conversatorio “Zona Costera: ¿cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?”, organizado por Ladera Sur en colaboración con el Chile California Council, se analizaron los desafíos en torno al desarrollo de la zona costera chilena y cómo el ejemplo californiano de políticas públicas costeras puede servir como modelos a observar, específicamente para los casos del Coastal Act y Marine Life Protection Act. ¿Te perdiste el conversatorio? ¡No te preocupes! Aquí te dejamos una nota con algunos de los momentos más interesantes, junto a un video resumen al final de la página que sintetiza las principales reflexiones.

El pasado miércoles 3 de junio a las 11:00 horas realizamos el conversatorio “Zona Costera: ¿cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?”, la segunda actividad del ciclo webinar “¿Y después qué? Construyendo un planeta resiliente”, organizado por Chile California Council y Ladera Sur. 

La actividad, moderada por la periodista Bárbara Tupper, contó con la presencia de tres destacados profesionales que se han dedicado al estudio de la zona costera de Chile y California. 

Nos acompañaron María José Martínez, doctora en ecología de la conservación en la Universidad de Queensland; Patricio Winckler, ingeniero civil de la Universidad Técnica Federico Santa María y PhD in Civil and Environmental Engineering en Cornell University; y Matías Alcalde, agregado de Chile en el Consulado General de San Francisco, liderando el Consejo Chile-California (Chile-California Council).

Aquí te compartimos algunos de los principales temas que se discutieron, que consideraron un análisis de las políticas públicas existentes en Chile, los desafíos en esta materia y la experiencia comparada con California, un “mellizo trans-hemisférico” de nuestro país que cuenta con años de avance en la protección de la zona costera y políticas públicas que destacan a nivel mundial. 

Zona costera y su conservación en Chile

Hay un vocabulario que es importante de precisar a la hora de hablar de nuestras costas, referido al mal asignado concepto de “borde costero”. Es decir, el lugar donde se delimita la fase acuática de la terrestre. ¿Por qué? Según explicó Winckler esto se debe a que “existe una transición natural entre los fenómenos acuáticos y de cuenca al interior del continente, y esa transición es gradual y bastante más compleja que sólo un borde”.

De ahí, explica, viene toda la importancia de la zona costera, en especial en nuestro país: “Para hablar de conservación, corresponde primero visibilizar la importancia de la zona costera. Debemos partir por la base de que en Chile existen 100 municipios costeros y dos insulares, donde viven aproximadamente 4.5 millones de personas. Y dentro de los primeros 10 metros sobre el nivel del mar viven alrededor de un millón de personas”.

“Además, la costa de Chile tiene una particularidad bastante importante: desde Arica hasta el Cabo de Hornos son alrededor de 4.200 kilómetros lineales, y atraviesa muchas latitudes, por lo tanto, tenemos bandas climáticas que van desde el desierto más seco del mundo, hasta la tundra en la Patagonia”, indicó, y aseguró que esta característica también tienen un correlato en el océano, mostrando una gran variabilidad entre las distintas zonas de la costa, desde el norte hacia el sur. 

Sin embargo, explicó esta gran importancia que tendría la costa a nivel nacional no se condice con la falta de instrumentos de planificación y de gestión del territorio, que no estarían al tanto de esa compleja transición y diversidad. 

María José Martínez complementó con cifras sobre el actual estado de conservación de las zonas marinas en Chile, explicando que un 41% de la cobertura oceánica está protegida, pero que solo un 0,04% de tiene un manejo efectivo. De ese 41% protegido, el 92% corresponde a áreas marinas en aguas abiertas (Juan Fernandez, Salas y Gomez, Nazca Desventuradas) por lo tanto hay un gran pendiente en la protección de áreas marinas aledañas al continente.  A esto agregó, que si bien en Chile ha sido más bien incipiente el tema de la conservación, en muy poco tiempo han habido importantes avances.

Los desafíos y ejemplos para la conservación: el caso de California

Un tema importante en el manejo del borde costero y su conservación es la adaptación. Es decir, aquellas medidas y gestiones para combatir amenazas resultantes de la naturaleza o el cambio climático, como los tsunamis. En este sentido, en Chile todavía se sigue levantando información física, pero según Winckler, hay que ver cómo nosotros importamos algunas estrategias de adaptación que se hayan utilizado desde la perspectiva de la infraestructura y gobernanza al caso chileno.

En este sentido, dice el profesional, lejos de la gobernanza, pero al menos en la parte geomorfológica, Chile y California, serían “espejos”. Misma razón por las que se les ha considerado como “mellizos trans-hemisféricos”.

De hecho, según explica Matías Alcalde, “Chile es como California hace 60 años. En ambos se repiten procesos sociales producidos por presiones sobre el territorio. Además, Chile guarda esa pristinidad, y tiene la mitad de la población que tiene California hoy, pero la misma que California tenía hace 60 años. Ambos somos territorios costero depedientes por defecto y nuestro crecimiento demográfico va a ir hacia la costa con distintos usos, presiones e intereses”.

Para realizar una comparación entre ambos lugares, Alcalde primero analizó la realidad de la regulación costera en Chile. El primer punto que advierte es que existe una gran cantidad de ministerios e instituciones que tienen regulaciones sobre la costa, con diferentes incentivos en su administración. Además, explicó sobre las comisiones regionales y nacionales para el uso del borde costero (CNUBC), las cuales han hecho un importante trabajo de zonificación y planificación territorial de la zona costera, desde miradas multidisciplinarias y con participaciones ciudadanas. No obstante, dichos instrumentos en la actualidad son sólo de “sugerencia para la toma de decisiones”. Es decir, estos esfuerzos no son vinculantes o mandatorios, dado a que las decisiones al final recaen en cada Municipio y su Plano Regulador, impidiendo la permeabilidad de estas iniciativas. Dado lo anterior, explicó que existe un importante vacio legal en Chile (o “gap” regulatorio) que se debe resolver lo antes posible. 

Ante esto, hace un paralelo con la situación de California y cómo la formulación de sus políticas públicas exitosas en materias costeras pueden ser un ejemplo para Chile. Éstas involucran una colaboración entre institutiones públicas y privadas, incluyendo a la ciudadanía en todo su proceso, a la filantropía privada para trabajar junto al gobierno, y a la ciencia para que sea la base de la toma de decisiones.

Según explicó, en el año 1972, tras identificar diversos focos a lo largo de la costa con problemas sociales debido a proyectos industriales de gran escala o inmobiliarios sobre las costas de California (al igual que en Chile actualmente),  se conformó la “Proposition 20”, en la cual se realizó una votación a lo largo de todo el Estado con el propósito inicial de comenzar por administrar el desarrollo de la bahía costera de San Francisco. Luego de este primer proceso, nace el año 1976 el Coastal Act , que da origen a la California Coastal Commission, la cual “como otras comisiones y agencias regulatorias que existen en Estados Unidos, permiten asumir con una variedad de formas y funciones, bajo la conciencia de que efectivamente existen vacíos legales o “gaps”. En estos vacíos, hay ciertas agencias que arbitran, otorgan permisos y se son parte de la mesa que toma las decisiones. En estos organismos, de 12 directores; 6 son representantes de la sociedad civil, incluyendo representatividad científica y de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que más saben del tema, y los otros 6 son designados desde gobierno. Esto es una configuración que se establece para entender que la visión científica, comunitaria y pública, tienen que trabajar en conjunto a la hora de decidir temas que son sensibles, método que además es eficiente en términos económicos en el corto y largo plazo, y al final conlleva a un mejor desarrollo de proyectos”.

Según Alcalde, estas propuestas podrían ser vistas como un impedimento desde el sector privado o de inversión, porque se asumen de base que todos los proyectos serían bloqueados. Sin embargo, indica que es todo lo contrario. Se han aprobado el 80% de las iniciativas presentadas, y gran parte de ellas con indicaciones que mejoran al proyecto en ámbitos socioambientales y económicos. “Esa es una cultura que se logró impregnar en California y que ha logrado una muy buena administración costera y de otras políticas públicas. El entendimiento temprano de decidir junto a la comunidad e invertir en los procesos para que eso ocurra, es algo que les ha dado notables resultados positivos a California y ha enriquecido mucho la forma de hacer política pública”, concluyó. 

Los esfuerzos chilenos y las metas pendientes

Tomando como ejemplo el caso californiano, la participación de la ciudadanía y la ciencia es fundamental. Según Winckler, en Chile estamos en tiempo de levantamiento de información y de involucramiento de la ciudadanía y la ciencia: “Tenemos que trabajar como abejitas para mejorar la gobernanza existente. Tenemos que trabajar también con los científicos, traerlos arriba de la mesa, junto a las organizaciones locales y a las ONG’s, y empujar con miras de largo plazo, de manera que en 20 o 30 años más podamos tener un territorio costero que atienda a todos estos principios que hemos puesto arriba de la mesa como ciudadanía informada”.

En este sentido, Martínez señaló que en Chile existe mucha investigación y ciencia disponible respecto a la conservación marina, no obstante el principal problema correspondería a una desarticulación existente entre las distintas iniciativas, que muchas se sobreponen entre ellas e impiden el avance colectivo. 

Para mejorar esta integración, la profesional recalcó la importancia de crear en Chile un Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, con un marco legal nacional para la conservación y para el sistema de áreas protegidas. Agregó que somos uno de los pocos países que todavía no contamos con un sistema que vele por la biodiversidad de nuestro país.

“Los ingredientes que faltan para que la mejor ciencia y que la evidencia científica se utilice en la toma de decisiones, tiene que ver con un intercambio más fluido y vinculante entre los investigadores, científicos y los tomadores de decisiones. Esto es un proceso de aprendizaje continuo, y los mismos tomadores de decisiones tienen que empoderarse de la ciencia para usarla. Este proceso requiere transparencia y comunicación. Muchas veces, el hecho de que la ciencia se vea como inaccesible constituye una barrera importante para que no ocurra este intercambio. Nosotros como científicos, al hacer nuestras preguntas de investigación, debemos incluir y debemos co-diseñar esas preguntas en conjunto a los actores presentes en el tema” 

Junto a esto, Martinez puntualizó que un elemento relevante para mejorar el estado de conservación de la costa tiene que ver con la planificación integral de los sistemas costeros marinos: “No podemos separar a los ecosistemas marinos de los terrestres. Ellos son uno solo. Si en la tierra hay deforestación, habrá contaminación en el mar. Es un sistema integral. Entonces para optimizar esfuerzos hay que tratar a estos sistemas de forma integral.”

Así, todos estos elementos en conjunto ayudan para avanzar en las políticas públicas exitosas para el borde costero. “Hay que entender que estamos disponibles como comunidad científica y social organizada justamente para apoyar a Chile en este proceso.  Los ingredientes para avanzar ya están disponibles, Chile los tiene. Debemos entender que todos estos procesos sociales y sistémicos, influyen para que esa población que vive en el borde costero, hoy y en el futuro, tenga espacios de bienestar y empleo en base a sus economías locales. Todo lo anterior es parte de un diseño y planificación que se logra con estas formas que proponemos de hacer política pública, basada en ciencia y trabajo conjunto entre el sector público y privado”, finalizó Alcalde.

 

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Nuevo conversatorio “Zona Costera: ¿cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?”

¿Qué se puede aprender de la experiencia en California sobre políticas públicas exitosas relacionadas con zona costera? ¿Qué se aplica en Chile y qué tenemos pendiente? Estas son algunas de las preguntas que se buscan responder en el próximo conversatorio “Zona Costera: ¿cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?, en el que destacados expertos abordarán materias costeras de Chile y California, y los desafíos pendientes para asegurar una zona costera resiliente en el futuro. Esta actividad forma parte del ciclo webinar “¿Y después qué? construyendo un planeta resiliente”, organizado por Ladera Sur y el Chile California Council. ¡No te lo pierdas!

California y Chile comparten una impresionante similitud en su configuración geográfica. En otras palabras, se les podría llamar “mellizos transhemiféricos”, por lo que el intercambio de experiencias exitosas para el desarrollo de modelos sustentables se hace fundamental, sobre todo, en un contexto post pandemia.

Es por esto que, junto al Chile California Council, hemos lanzado un nuevo proyecto: el primer ciclo de webinar “¿Y después qué? Construyendo un planeta resiliente”, en el que diferentes invitados relacionados con estudios de la sustentabilidad y medioambiente de Chile y California participarán en conversatorios moderados por la periodista Bárbara Tupper. De esta forma, a través de distintos interesantes enfoques, se abarcará cómo construir un planeta que se adapte de forma positiva a las situaciones adversas, basándose en los aprendizajes de ambos lugares.


“Zona Costera: ¿cómo avanzar hacia políticas públicas exitosas?” será el segundo conversatorio el próximo miércoles 3 de junio a las 11:00 horas. La transmisión será en vivo a través del Youtube en vivo de Ladera Sur y te podrás inscribir en este formulario.

En este nuevo capítulo, comprenderemos cómo California ha logrado aplicar dos de las políticas públicas costeras más innovadoras y efectivas del mundo: el Marine Life Protection Act (MLPA) y el Coastal Act. Además, entendiendo las diferencias idiosincráticas y culturales entre Chile y California, analizaremos cómo se puede aplicar este conocimiento en nuestro país. En ese sentido, se abarcará cuáles son las cosas que se requieren, cuáles tiene Chile y lo que tenemos pendiente.

A través de este conversatorio se aprenderá sobre Chile y California en materias costeras y los desafíos pendientes para asegurar una zona costera resiliente para el futuro.

Nos acompañarán los investigadores de distintas áreas María José Martínez Harms, Matías Alcalde y Patricio Winckler.

Si tienes preguntas para los expositores se las puedes enviar a través de este formulario.

¿Quiénes son los expositores?

La Dra. Maria José Martinez Harms es ecóloga de la conservación de la Universidad de Queensland, investigadora postdoctoral en el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la PUC y premio L’Oréal Chile-Unesco For Women In Science 2019. Su investigación se enfoca en el estudio de los servicios ecosistemicos que son los múltiples beneficios que la sociedad obtiene de la naturaleza y la biodiversidad para su bienestar humano. Está interesada en fortalecer el diálogo del estudio de servicios ecosistémicos y la toma de decisiones para la conservación. Actualmente, está explorando alternativas de planificación espacial para mejorar la conservación de la interface mar-tierra en la Patagonia Chilena para proporcionar beneficios a la conservación de especies, ecosistemas y comunidades locales.

Dr. Patricio Winckler es Ingeniero Civil de la Universidad Técnica Federico Santa María, con estudios de postrado en España, Finlandia, Inglaterra y Estados Unidos. Después de un inicio en la consultoría, egresó al grupo de ingeniería oceánica en la Universidad de Valparaíso,  y obtuvo un PhD in Civil and Environmental Engineering en Cornell University, Estados Unidos. Ha sido investigador visitante en la Universidad Nacional de Singapur y en la Universidad de Tokio, financiado por becas internacionales y nacionales. Sus intereses abarcan una amplia gama de temas relacionados con la ingeniería costera, desde las condiciones ambientales hasta el diseño de obras costeras.  Es investigador asociado de CIGIDEN, y del Centro de Observación Marino para estudios de Riesgos del Ambiente Costero (COSTAR) de la Universidad de Valparaíso.

Matías Alcalde es Ingeniero Civil de la Universidad Católica de Chile con diploma en Ingeniería Hidráulica.  Fue uno de los fundadores de la ONG Costa Sur post terremoto y tsunami del año 2010, y posteriormente la Fundación GiveSurf que se dedica a establecer programas educativos extracurriculares basados en surf en comunidades costeras de Chile.  Ha trabajado como ingeniero de recursos hídricos, desarrollador de proyectos, controlador financiero en Private Equity y gerente de Hotel. Fue Director Ejecutivo de la Fundación Punta de Lobos por 4 años.  También es miembro de la Red de Filantropía Ambiental de Chile. Actualmente, se desempeña como Agregado de Chile en el Consulado General de San Francisco, liderando el Consejo Chile-California (Chile-California Council).

Fuente: Ladera Sur

Foco en la costa: conectando Chile y California

En el Pabellón de Chile de la COP25 en Madrid, España, el miércoles 4 de diciembre se realizó el conversatorio: “Foco en la Costa: Conectando Chile y California”, organizado por el Chile California Council. El objetivo fue el de impulsar el proceso científico y social necesario, para el diseño de políticas públicas efectivas en pos del desarrollo sustentable de la Zona Costera de Chile, la más afectada frente al cambio climático. El evento contó con la participación del ministro de Ciencia, Andrés Couve, y un panel de expertos científicos de la zona costera de Chile. Inspirados por el ejemplo de California, que hace más de 10 años impulsó el exitoso Marine Life Protected Act que culminó con una red de Áreas Marinas Protegidas a lo largo de toda su costa, se enfatizó la urgencia con que se debe abordar este complejo desafío en Chile.

El panel de expertos estuvo compuesto por Dr. Patricio Winckler, profesor e investigador de la Universidad de Valparaíso y CIGIDEN, Rodrigo Cienfuegos, Director e investigador en CIGIDEN y Observatorio de la Costa, Dra. Carolina Martínez, geógrafa e investigadora en CIGIDEN y Observatorio de la Costa, Carolina Jarpa, Consultant Universidad Austral – Observatorio de la Costa, y Jacqueline Peters, Comité Ambiental Algarrobo, y Matías Alcalde, Representante ante el Chile California Council.

El Ministro de Ciencia, Andrés Couve, agradeció el honor de abrir el panel y destacó que junto con el desafío del cambio climático existe el aún mayor desafío de fortalecimiento de la democracia. En este sentido, destacó el objetivo de este panel pues representa un esfuerzo por enfrentar el cambio climático junto a las comunidades locales, involucrando a distintos sectores a nivel internacional, academia, gobiernos locales, y sociedad civil. Luego destacó los enormes desafíos que enfrenta el borde costero en términos de los impactos del cambio climático, e hizo un llamado a no paralizarnos sino que a buscar soluciones de manera conjunta. Concluyó enfatizando que el rol del Ministerio es el de promover la aplicación del conocimiento desarrollado por la comunidad científica para el bienestar de la población, a través de un trabajo sistemático de la mano con los científicos y tomadores de decisión.

Matías Alcalde tomó la palabra para referirse a la misión de Chile California Council en el marco del impacto del cambio climático en la costa de Chile, que es la de facilitar procesos transformacionales que fomenten acciones concretas y colaborativas. Destacó las oportunidades existentes entre Chile y California – mellizos trans-hemisféricos y regiones costeras por naturaleza – de intercambiar experiencias exitosas en políticas públicas para el desarrollo de modelos sustentables. Destacó el modelo de California para la zona costera, señalando desde el lado marino el Marine Life Protected Act (MLPA): “El MLPA es un proceso social público privado, que se desarrolla por alrededor de 6 años, y culmina con la creación de una red de áreas marinas protegidas a lo largo de toda la costa de California. Tras 10 años de implementadas,  ya cuentan con datos respaldados en ciencia de cómo éstas áreas han beneficiado a la recuperación de ecosistemas marinos, y cómo también han beneficiado a las economías provenientes de pesquerías costeras. Chile tiene una gran oportunidad para construir políticas públicas con bases sólidas que favorezcan diseños resilientes para los cambios que estamos observando.”

Desde distintas miradas expertas hacia el desarrollo del borde costero, los integrantes del panel presentaron datos y estudios científicos, reflexiones y propuestas, en pos de un futuro manejo integrado de la zona costera, que permita a Chile combatir y adaptarse a los impactos del cambio climático.

Patricio Winckler presentó nuevos hallazgos sobre los impactos del cambio climático en la zona costera. Utilizando un escenario de emisiones de 8.5 (Trayectorias de Concentración Representativa o Representative Concentration Pathways, RCP), Winckler analizó los impactos de vientos, olas, tormentas costeras y cambios en el nivel del mar en la erosión costera, humedales y puertos. Los resultados muestran que las tormentas costeras han aumentado en frecuencia e intensidad en los últimos 35 años, tendencia que continuará. Lo anterior, sumado al aumento proyectado del nivel del mar y un retroceso de 5 a 25 metros de linea de playa, implicarán mayores inundaciones y daños importantes en infraestructura y su población durante los próximos 30 años.

Rodrigo Cienfuegos presentó resultados de investigaciones que ponen en evidencia el alto nivel de riesgo en que se encuentra una gran parte de nuestra infraestructura y asentamientos humanos costeros. Destacó la importancia de incorporar la infraestructura verde (incluyendo la restauración de ecosistemas naturales como dunas y humedales) al diseño de políticas públicas, pues está demostrado que “cuando protegemos a la naturaleza, la naturaleza también nos protege”. Concluyó con un llamado a discutir como sociedad sobre el nivel de riesgo que estamos dispuestos a aceptar como sociedad, utilizando como insumos los nuevos hallazgos que la ciencia está siendo capaz de entregar, que reflejan en ciertas zonas, construcciones que se acercan al 100% de niveles de riesgo de sufrir impactos por eventos naturales extremos.

Carolina Martínez presentó evidencias sobre los efectos antrópicos en la costa de Chile que, sumados a la vulnerabilidad natural de Chile a los cambios tectónicos y al cambio climático, han aumentado la erosión, degradación y riesgos en la zona costera. Destacó que la actual Política Nacional para el Uso del Borde Costero se encuentra obsoleta y requiere urgentes modificaciones, en particular la introducción del concepto de Zona Costera en reemplazo del concepto de Borde Costero, ya que este último deja fuera a sistemas dunares y humedales costeros. Luego presentó el Observatorio de la Costa, una plataforma científica y técnica que busca proveer insumos claves para las discusiones legislativas y regulatorias de la zona costera. Concluyó presentando algunas acciones en curso hacia una gestión integrada de la zona costera en Chile.

Carolina Jarpa presentó una contextualización general del estado de humedales costeros en Chile, y explicó la importancia de sus funciones ecológicas como primera línea de protección frente al cambio, refugios de biodiversidad, captura de carbono, y buffer para la erosión costera y el aumento en el nivel del mar. Enfatizó la afectación hídrica que están sufriendo parte importante de humedales costeros en Chile, y destacó la nueva Ley de protección de humedales urbanos, con la esperanza de que pronto contemos con leyes para humedales costeros y otros de igual importancia.

Jacqueline Peters presentó su visión como dirigente del Comité ambiental de Algarrobo, una asociación de voluntarios enfocados en la protección del medio ambiente y en educar a la comunidad. Destacó que formar parte del Observatorio de la Costa ha sido un proceso muy importante de aprendizaje, y que la educación es una herramienta de cambio social. Describió las áreas de acción del Comité, y el trabajo que realizan a través de una red colaborativa con instituciones y fundaciones, y con un fuerte énfasis en participación ciudadana. Concluyó diciendo que “confiamos en que esta crisis ambiental nos de la consciencia y el amor necesario para equilibrar nuestro nivel de inteligencia, y dejemos de pensar que por sólo pensar somos dueños del mundo. Un mensaje que viene desde una pequeña bahía al sur del mundo, un lugar donde los ciudadanos nos reconocemos como hijos de la tierra, y nos organizamos para protegerla.”

Matías Alcalde hizo un llamado urgente a llevar el foco de la protección del océano hacia la zona costera, haciendo énfasis en los beneficios sociales que conlleva. Además de la mejora económica en las pesquerías, impacta positivamente al turismo y a preservar los usos tradicionales de comunidades costeras. “Las primeras líneas siempre serán primeras líneas, lo importante es dónde se fijan. La zona costera comprende una primera franja terrestre natural, clave para la protección de los asentamientos humanos y para el equilibrio de los ecosistemas marino-terrestres. Además, son el lugar de bienestar de las personas, y los estamos perdiendo a diario.”

Al finalizar el panel, en un escenario internacional como COP25, se plantea la visión de protección costera con un potencial de expandirse en todo el corredor Pacífico, desde Chile a California, creando sinergias regionales para la conservación de la zona costera y su gente, exportando modelos ya probados como se realizó en California. Para ello, la única forma de sacar el trabajo adelante es que Chile haga inicio de un proceso social sistemático, de juntar a todos los actores y usuarios de la zona costera, sobre una base científica, a conversar para luego avanzar con prototipos iniciales.

Fuente: Ladera Sur

Foco en la costa: conectando Chile y California

En el Pabellón de Chile de la COP25 en Madrid, España, el miércoles 4 de diciembre se realizó el conversatorio: “Foco en la Costa: Conectando Chile y California”, organizado por el Chile California Council. El objetivo fue el de impulsar el proceso científico y social necesario, para el diseño de políticas públicas efectivas en pos del desarrollo sustentable de la Zona Costera de Chile, la más afectada frente al cambio climático. El evento contó con la participación del ministro de Ciencia, Andrés Couve, y un panel de expertos científicos de la zona costera de Chile. Inspirados por el ejemplo de California, que hace más de 10 años impulsó el exitoso Marine Life Protected Act que culminó con una red de Áreas Marinas Protegidas a lo largo de toda su costa, se enfatizó la urgencia con que se debe abordar este complejo desafío en Chile.

El panel de expertos estuvo compuesto por Dr. Patricio Winckler, profesor e investigador de la Universidad de Valparaíso y CIGIDEN, Rodrigo Cienfuegos, Director e investigador en CIGIDEN y Observatorio de la Costa, Dra. Carolina Martínez, geógrafa e investigadora en CIGIDEN y Observatorio de la Costa, Carolina Jarpa, Consultant Universidad Austral – Observatorio de la Costa, y Jacqueline Peters, Comité Ambiental Algarrobo, y Matías Alcalde, Representante ante el Chile California Council.

El Ministro de Ciencia, Andrés Couve, agradeció el honor de abrir el panel y destacó que junto con el desafío del cambio climático existe el aún mayor desafío de fortalecimiento de la democracia. En este sentido, destacó el objetivo de este panel pues representa un esfuerzo por enfrentar el cambio climático junto a las comunidades locales, involucrando a distintos sectores a nivel internacional, academia, gobiernos locales, y sociedad civil. Luego destacó los enormes desafíos que enfrenta el borde costero en términos de los impactos del cambio climático, e hizo un llamado a no paralizarnos sino que a buscar soluciones de manera conjunta. Concluyó enfatizando que el rol del Ministerio es el de promover la aplicación del conocimiento desarrollado por la comunidad científica para el bienestar de la población, a través de un trabajo sistemático de la mano con los científicos y tomadores de decisión.

Matías Alcalde tomó la palabra para referirse a la misión de Chile California Council en el marco del impacto del cambio climático en la costa de Chile, que es la de facilitar procesos transformacionales que fomenten acciones concretas y colaborativas. Destacó las oportunidades existentes entre Chile y California – mellizos trans-hemisféricos y regiones costeras por naturaleza – de intercambiar experiencias exitosas en políticas públicas para el desarrollo de modelos sustentables. Destacó el modelo de California para la zona costera, señalando desde el lado marino el Marine Life Protected Act (MLPA): “El MLPA es un proceso social público privado, que se desarrolla por alrededor de 6 años, y culmina con la creación de una red de áreas marinas protegidas a lo largo de toda la costa de California. Tras 10 años de implementadas,  ya cuentan con datos respaldados en ciencia de cómo éstas áreas han beneficiado a la recuperación de ecosistemas marinos, y cómo también han beneficiado a las economías provenientes de pesquerías costeras. Chile tiene una gran oportunidad para construir políticas públicas con bases sólidas que favorezcan diseños resilientes para los cambios que estamos observando.”

Desde distintas miradas expertas hacia el desarrollo del borde costero, los integrantes del panel presentaron datos y estudios científicos, reflexiones y propuestas, en pos de un futuro manejo integrado de la zona costera, que permita a Chile combatir y adaptarse a los impactos del cambio climático.

Patricio Winckler presentó nuevos hallazgos sobre los impactos del cambio climático en la zona costera. Utilizando un escenario de emisiones de 8.5 (Trayectorias de Concentración Representativa o Representative Concentration Pathways, RCP), Winckler analizó los impactos de vientos, olas, tormentas costeras y cambios en el nivel del mar en la erosión costera, humedales y puertos. Los resultados muestran que las tormentas costeras han aumentado en frecuencia e intensidad en los últimos 35 años, tendencia que continuará. Lo anterior, sumado al aumento proyectado del nivel del mar y un retroceso de 5 a 25 metros de linea de playa, implicarán mayores inundaciones y daños importantes en infraestructura y su población durante los próximos 30 años.

Rodrigo Cienfuegos presentó resultados de investigaciones que ponen en evidencia el alto nivel de riesgo en que se encuentra una gran parte de nuestra infraestructura y asentamientos humanos costeros. Destacó la importancia de incorporar la infraestructura verde (incluyendo la restauración de ecosistemas naturales como dunas y humedales) al diseño de políticas públicas, pues está demostrado que “cuando protegemos a la naturaleza, la naturaleza también nos protege”. Concluyó con un llamado a discutir como sociedad sobre el nivel de riesgo que estamos dispuestos a aceptar como sociedad, utilizando como insumos los nuevos hallazgos que la ciencia está siendo capaz de entregar, que reflejan en ciertas zonas, construcciones que se acercan al 100% de niveles de riesgo de sufrir impactos por eventos naturales extremos.

Carolina Martínez presentó evidencias sobre los efectos antrópicos en la costa de Chile que, sumados a la vulnerabilidad natural de Chile a los cambios tectónicos y al cambio climático, han aumentado la erosión, degradación y riesgos en la zona costera. Destacó que la actual Política Nacional para el Uso del Borde Costero se encuentra obsoleta y requiere urgentes modificaciones, en particular la introducción del concepto de Zona Costera en reemplazo del concepto de Borde Costero, ya que este último deja fuera a sistemas dunares y humedales costeros. Luego presentó el Observatorio de la Costa, una plataforma científica y técnica que busca proveer insumos claves para las discusiones legislativas y regulatorias de la zona costera. Concluyó presentando algunas acciones en curso hacia una gestión integrada de la zona costera en Chile.

Carolina Jarpa presentó una contextualización general del estado de humedales costeros en Chile, y explicó la importancia de sus funciones ecológicas como primera línea de protección frente al cambio, refugios de biodiversidad, captura de carbono, y buffer para la erosión costera y el aumento en el nivel del mar. Enfatizó la afectación hídrica que están sufriendo parte importante de humedales costeros en Chile, y destacó la nueva Ley de protección de humedales urbanos, con la esperanza de que pronto contemos con leyes para humedales costeros y otros de igual importancia.

Jacqueline Peters presentó su visión como dirigente del Comité ambiental de Algarrobo, una asociación de voluntarios enfocados en la protección del medio ambiente y en educar a la comunidad. Destacó que formar parte del Observatorio de la Costa ha sido un proceso muy importante de aprendizaje, y que la educación es una herramienta de cambio social. Describió las áreas de acción del Comité, y el trabajo que realizan a través de una red colaborativa con instituciones y fundaciones, y con un fuerte énfasis en participación ciudadana. Concluyó diciendo que “confiamos en que esta crisis ambiental nos de la consciencia y el amor necesario para equilibrar nuestro nivel de inteligencia, y dejemos de pensar que por sólo pensar somos dueños del mundo. Un mensaje que viene desde una pequeña bahía al sur del mundo, un lugar donde los ciudadanos nos reconocemos como hijos de la tierra, y nos organizamos para protegerla.”

Matías Alcalde hizo un llamado urgente a llevar el foco de la protección del océano hacia la zona costera, haciendo énfasis en los beneficios sociales que conlleva. Además de la mejora económica en las pesquerías, impacta positivamente al turismo y a preservar los usos tradicionales de comunidades costeras. “Las primeras líneas siempre serán primeras líneas, lo importante es dónde se fijan. La zona costera comprende una primera franja terrestre natural, clave para la protección de los asentamientos humanos y para el equilibrio de los ecosistemas marino-terrestres. Además, son el lugar de bienestar de las personas, y los estamos perdiendo a diario.”

Al finalizar el panel, en un escenario internacional como COP25, se plantea la visión de protección costera con un potencial de expandirse en todo el corredor Pacífico, desde Chile a California, creando sinergias regionales para la conservación de la zona costera y su gente, exportando modelos ya probados como se realizó en California. Para ello, la única forma de sacar el trabajo adelante es que Chile haga inicio de un proceso social sistemático, de juntar a todos los actores y usuarios de la zona costera, sobre una base científica, a conversar para luego avanzar con prototipos iniciales.

Fuente: Ladera Sur